miércoles, 10 de diciembre de 2014

COMIENZO DE UN PUNTO Y SEGUIDO CON UN POCO DE APARTE PERO NADA DE FINAL.

Desde siempre, la mejor forma de afrontar una explicación es ir directa al grano, sin titubeos, pero a veces las palabras no salen, o salen pero son incapaces de tener sentido en conjunto (o el sentido que tú quieres que tengan), quizás por eso he estado retrasando tanto el hecho de escribir estas líneas e incluso ahora sigo sin saber cómo continuar. 

El empuje definitivo para publicar esta entrada llegó hace más o menos tres semanas, cuando mientras sacaba fotos mi cámara se apagó sospechosamente y ni siquiera encendió horas más tarde pese a haber cargado completamente la batería. Temiéndome lo peor la llevé para que le echasen un vistazo y a día de hoy está en Barcelona pendiente de reparación. 

Debido quizás a mi ademán perfeccionista siento la necesidad de hacer todo lo bien que puedo las cosas que llevo a cabo, en ellas se incluye este blog. Ahora mismo y pese a tener total disponibilidad de tiempo, sin una cámara y con demasiadas cosas en la cabeza es imposible sacar adelante un sitio al que le tienes demasiado cariño como para no prestarle tu total atención. Supongo que así es como hago yo las cosas: o las hago bien, como a mí me gustan, o prefiero no hacerlas. 

Por eso y debido a que aún no tengo muy claro cuándo tendré de vuelta a mi pequeña decido dejar por escrito la explicación de mi futura ausencia por estos lares en los próximos meses, que espero que no sean más de dos o tres, ya que mi absentismo en cuanto a actualizar después de tanto tiempo haciéndolo periódicamente necesitaba unas cuantas líneas de atención.

Evidentemente no podréis deshaceros de mí tan fácilmente, seguiré dando guerra por otras redes sociales como INSTAGRAM e incluso temporalmente en ASK, por si tenéis alguna duda, sugerencia para cuando retome esto o queja para hacerme saber que no debería repetir X patrones, todo es bienvenido. Así que si queréis seguir enterándoos qué hace esta pelirroja con su vida, haced click aquí para visitar mi INSTAGRAM y aquí para visitar mi ASK.

¡Y hasta muy pronto, pezqueñines!

jueves, 13 de noviembre de 2014

EUGÉNIE | POR LEI DIVAT.

No sin cierto retraso (no sólo temporal, en mi caso) actualizo para enseñaros al fin uno de los dos proyectos que realicé en mi visita fugaz a Madrid: un fashion film que rodé con Leire Garmendia (podéis echar un vistazo a su blog haciendo click aquí) una tarde y completamente a contrarreloj. 

Cuando Leire me propuso rodar dicho fashion film, pues está empezando a dedicar su tiempo a ellos, las ganas de participar eran exactamente iguales que mi miedo a no ser capaz de ponerme en movimiento delante de una cámara, cosa que nunca había hecho antes fuera de las cuatro paredes de mi habitación. Por suerte, Leire resultó ser una persona encantadora, que me hizo sentir como en casa delante de su objetivo y que demostró con creces su inmenso talento en menos de tres minutos, en los cuales se me va danzando y coleando por el centro de Madrid y por el Retiro. 

El fashion film, pese a estar orientado hacia la estética y la moda (tal y como dice su nombre) pretende contar una especie de historia, es decir, tiene significado. En él, tanto Leire como yo pretendimos reflejar la alienación respecto a la sociedad y el sentimiento de soledad. Y bueno, sin más dilación, ¡aquí lo tenéis!:


s u n g l a s s e s - SHADESTATION. |•| t u n i c & c r e e p e r s - H&M. |•| t o p - STRADIVARIUS
|•| s k i r t - SECOND HAND.


viernes, 7 de noviembre de 2014

NOTHING TO GAIN | NOTHING TO LOSE.

« Silent my voice, I've got no choice, all the world I've seen before me passing by. »

Padezco el síndrome del ajedrez desordenado, mirando a ambos lados en busca de un entorno conocido, chocando de frente con un obstáculo insalvable. Las reglas no existen, nadie se ha tomado tiempo para escribirlas: la improvisación es la única táctica de supervivencia. Me deslizo en todas direcciones, siguiendo un ritmo frenético que descompone mi esencia en mil haces de luz fosforescente, enfrentándome a un enemigo tan desconocido como mi propio alrededor que me extasia cuando intento agotarlo, pudiendo conmigo. 

Padezco el síndrome del ajedrez desordenado, me bajo los pantalones y, al hacerlo, se me inclina la corona, pero noto las espinas en mis sienes, raspando. He sacrificado a mi propio Rey sin preguntarme cómo podría controlar a los peones, y mis caballos han huido desde que vieron miedo en mis ojos, así que me enfrento sola a una muchedumbre hambrienta que en su afán por avanzar se destruye a sí misma, me destruye a mí misma. 

Padezco el síndrome del ajedrez desordenado, no sé diferenciar el suelo que pisan mis pies y, como arenas movedizas, cuanto mayores son los intentos por avanzar, por salir, por aullar; peor es el resultado. Y aquí me quedo, con mi corona de espinas. Quieta. Buscando ayuda en un frente tan despiadado como el que acecha desde el otro lado del tablero, pero mucho más cerca. Viendo a mis torres derrumbarse, sintiendo los cascotes de piedra golpear mis pies. Sin moverme. Perdiendo una batalla que prometí ganar.