domingo, 19 de octubre de 2014

SHE FOR SHE.


Me parece insultante. Y ahora vosotros pensáreis: "sí, ¿pero qué?". 

Me parece insultante, en primer lugar, que en pleno siglo XXI se mire con desdén o por encima del hombro a una mujer por reconocer ser feminista. Me parece insultante también que los hombres puedan exhibir libremente su torso y pezones en las redes sociales y, en caso de hacerlo una mujer, se supriman dichas fotografías o incluso el conjunto de su cuenta. Me parece insultante, además, que se considere que una mujer no se respeta por enseñar una foto de su espalda, sus clavículas o su cuerpo desnudo o que precisamente por mostrar esas fotografías se insinúe que está pidiendo a gritos ser violada.

Me parece retrógrado, precisamente por ese motivo, que se nos eduque para no sufrir abusos sexuales en vez de que se les eduque para respetarnos. Me parece retrógrado que la presión social sea tan inmensa que las jóvenes se vean obligadas a coger una cuchilla y depilarse sólo porque son mujeres, sin preguntarse si lo hacen por comodidad, por higiene o si en realidad prefieren no hacerlo. Me parece retrógrado, por supuesto, que se piense automáticamente que una mujer enseña su cuerpo para agradar a terceras personas y no simplemente porque se siente orgullosa de él, y me parece retrógrado que no se muestre respeto y admiración por dichas mujeres que, en un mundo dominado y dirigido por hombres, deciden respetarse a sí mismas por encima de cualquier prenda de ropa, canon de belleza o imposición social. 

De nada sirve pedir igualdad en el mundo laboral, igualdad en el sistema educativo, si fallamos en lo más crucial: nuestra naturaleza. Todos sabemos cómo son las proporciones de una mujer y jamás alcanzaremos la plena igualdad en otros ámbitos si no luchamos y peleamos por lo más básico: que también se nos respete por nuestro cuerpo, porque no por enseñar menos serás más digna ni por enseñar más te estarás respetando menos. 

Por eso y porque considero que todas debemos decidir sobre nuestro cuerpo antes que ninguna otra persona, decidí hace unas semanas hacer una pequeña sesión reivindicando ese derecho nuestro a enseñar la cantidad de piel que queramos sin por ello tener que sentirnos provocadoras, putas o sentir que merecemos ser violadas. 

jueves, 16 de octubre de 2014

POSTRE PATROCINADO POR FERRERO GOLDEN GALLERY.


Realmente, cuando abres un pequeño espacio en la red en el cual poder desahogarte cuando quieras y de la manera que quieras lo último que te esperas es, en primer lugar, que nadie vaya a encontrar entretenido leerte y, en segundo lugar, que vayan a contar contigo para cualquier tipo de evento. Cuando lo primero ocurre en tu interior algo empieza a dar saltitos, y cuando pasa lo segundo simplemente no te lo puedes creer. 

Hace dos semanas, la agencia de comunicación de Ferrero Rocher se puso en contacto conmigo a través de Magalí, quien me informó del lanzamiento de una nueva variedad de bombones y su consiguiente presentación. En realidad lo más impactante no fue recibir el correo, o recibir la invitación al evento de presentación, si no más bien el simple hecho de que la ÚNICA marca de bombones que me gusta (detesto con todas mis fuerzas el dulce en todas sus variantes) quiera contar conmigo para algo (llegan a pedirme que trabaje para ellos envolviendo los bombones en su característico papel de oro y estaría igualmente emocionada, no sé si me entendéis). 


miércoles, 15 de octubre de 2014

THROUGH THE WOODS WE RAN.

« Don't take the love light away 'cause I'm far away from home. »

El otoño es mi estación favorita, pero echo de menos el verano. Echo de menos el verano porque te ofrecía una excusa para no hacer absolutamente nada en todo el día y no sentirte culpable, porque es verano; o para fumar como una carretera porque claro, es verano; o para levantarte a la hora de comer porque joder, es verano; o para acostarte a las tantas porque quieres ver la lluvia de estrellas, que sólo tiene lugar en verano; o para pasar más tiempo fuera que dentro de casa porque, evidentemente, es verano y hay que moverse; o para llevar contigo la cámara a cualquier sitio porque en verano no hay nubes que tapen las puestas de sol. En definitiva, el verano me parece en sí una estación de mierda, con sus mosquitos, sus granos de arena por todas partes cuando vas a la playa, el cloro de la piscina en el pelo, dar la vuelta porque te has olvidado la crema en casa, no ser capaz de dormir porque te derrites en las sábanas, no poder leer en el jardín ni a la sombra porque te atacan los bichos ni al sol porque metamorfoseas a gamba... Pero es una estación que se echa de menos cuando se esfuma.