miércoles, 23 de abril de 2014

AS COUSAS VELLAS SON SEMPRE AS MÁIS BONITAS.

« There are people out there to make you feel bad but don't you listen because I know you feel that way. »

Adoro mi ciudad. Quizás no la gente que vive en ella, pero sí sus calles, sus parques, sus cafeterías, su olor y su historia. Santiago es una ciudad pequeña pero que emana vida constantemente, y sin duda lo mejor de ella es su Zona Vieja y todos los monumentos que la conforman. Cada esquina, cada edificio, cada fuente supone una obra de arte que serías capaz de contemplar durante horas sin cansarte y sin perder las ganas de seguir admirándola. Hay tesoros ocultos al final de cada callejón y se hablan mil lenguas a lo largo de sus calles, repletas en todas las estaciones del año de peregrinos provenientes de todas las partes del mundo que miran hacia la Catedral como si fuese lo más bonito que han visto en su vida. La miran igual que la miro yo, que llevo toda mi vida viviendo aquí y aún así sigo sin acostumbrarme a pasear por las calles antiguas de Santiago, viéndolo todo como si lo mirase por primera vez, maravillándome ante la visión de las piedras continuamente mojadas por la lluvia en invierno e iluminadas por un sol incansable en verano. Si pudiese enamorarme de una ciudad, lo haría sin duda de la mía.

lunes, 21 de abril de 2014

YOU BETTER SHAPE UP.

« I got chills, they're multiplying, and I'm losing control. » 

Nuestra vida es controlada a diario por números, y somos tan  cínicos que a pesar de odiar la mayoría las Matemáticas, nos dejamos llevar y gobernar por los números en sus diferentes formas. El mejor ejemplo es el tallaje de las prendas, sobre todo las inferiores. Parece que la sociedad está clasificada en dos grupos: los que pertenecen a la 38 o tallas inferiores y los que pertenecen a la 40 o tallas superiores. Del mismo modo, hay dos clases de estudiantes: los que pertenecen al 7 o notas inferiores y los que pertenecen al 8 o notas superiores. Para profesores, empresarios y diseñadores no somos humanos, no tenemos huesos, sólo somos números. A ninguno de ellos les importan nuestra aspiraciones, nuestros sueños, nuestras opiniones o nuestra situación personal. Sólo les importa el número que tenemos y que nos representa más que nosotros mismos. Si perteneces al grupo de la talla 38 o superiores o al del 7 o notas inferiores no vales la pena. No van a fijarse en ti. No van a mirar tus antecedentes familiares para descubrir si tu complexión y metabolismo es hereditario, ni tampoco si tienes algún tipo de problema personal que te impide estudiar cuando deberías hacerlo (o mejor dicho, cuando ellos quieren que lo hagas). Y yo, a estas alturas de mi vida, me sigo preguntando por qué nadie es capaz de ver a las personas como lo que son, como gente que siente y padece, en vez de preocuparse únicamente porque las mujeres entren en una 34 o tengan mínimo una media de 8. Somos más que jodidos números. Somos personas. Que le jodan a las cifras.

martes, 15 de abril de 2014

YOU ARE NOT ALICE, AND THIS IS NOT WONDERLAND.

« Looking as you sleep and, gently on the side, start to fade away. » 

Cada vez cuestiono más seriamente la correspondencia de los eventos actuales con la finalidad para la que fueron creados. Parece ser que sin darnos cuenta nos hemos mudado a un país donde todo funciona de modo contrario a como debería. Las semanas de la moda fueron inicialmente creadas como culto a los diseñadores y a sus obras (llamadas en este caso diseños), pero hoy en día parecen ser únicamente puntos de encuentro de grandes celebridades y bloggers, un par de sonrisas fingidas para una foto en Instagram y nada más. ¿No fueron acaso los blogs de moda creados para hacer una crónica y crítica personal de los desfiles? Pues no. Ahora en vez de enseñarse en ellos los diseños que se vieron sobre la pasarela las autoras muestran su último modelito de falda corta sin medias y tacones de salón cuando en Nueva York, París, Milán y Estocolmo se está a menos de 5º. Como veis, ajustarse al tiempo meteorológico y ser blogger ya no son dos conceptos que vayan ligados.

Pero no es sólo en el terreno de las grandes semanas de la moda donde existe un increíble desajuste entre propósito del evento y realidad. Estos días hemos estado viviendo, sin ir más lejos, la celebración del festival "de música" Coachella, más conocido por las famosas que se pasean por sus recintos que por los pedazo grupazos que tocan en directo. Me parece terrible tener a los Pet Shop Boys, a Chromeo y a Lana del Rey sonando de fondo y que los asistentes sólo sepan capturar fotos tipo street-style, entrevistar a celebridades o dar envidia por las redes sociales. 

¿De verdad no somos ya capaces los humanos de disfrutar del arte en cualquiera de sus formas sin necesidad de estar informando de ello en nuestras redes sociales? ¿No podemos ir a festivales sin sacar fotos para poder centrarnos en la música? ¿No podemos ir a pasarelas sin anteponer nuestro modelito a los preciosos diseños de Elie Saab? ¿Tenemos que decir en Twitter hasta cuando cagamos y subir una foto a Instagram para demostrarlo? Soy la primera en admitir que adoro Instagram o Twitter como redes sociales, pero también admito que la vida no está dentro de la pantalla del móvil, si no fuera de ella. A ver cuándo cojones nos damos cuenta.