
« They want to take me but I'll hide from them. Tonight I take your life and throw it far away.»
No está de más reconocer que entre todas las obsesiones y manías que pueden caracterizarme, a la hora de vestir mi pasión por las blusas roza el trastorno obsesivo-compulsivo. Desde hace un mes parece que todo tengo que combinarlo con blusas, aunque haga veinticinco grados y mi camiseta favorita esté intentando llamar desesperadamente mi atención desde su cajón. Junto con los leggins son la prenda que más abunda en mi armario, o quizás no, pero sí a la que más partido le saco y la que más me pongo, casi siempre abrochada hasta el cuello. De ahí que cuando en el ya mencionado Radio Market vi la blusa de esta entrada y miré su precio, saqué instantáneamente el dinero de mi cartera, me la llevé a casa y esa misma noche la estrené. En sí la blusa no llamó mi atención, pero al fijarme en las aberturas de su espalda supe que este verano le sacaría muchísimo partido. No me arrepiento en absoluto de haberme hecho con ella y creo que la sesión de esta entrada, con cualquier otra prenda como parte de arriba, no sería ni la mitad de mágica que lo es, al menos a mis ojos.
It's worth recognizing that among all the obsessions that characterize me, my passion for blouses is touching an obsessive-compulsive disorder. Since one month ago it seems like every outfit I wear has to have a blouse on it, even when it's really hot and my favorite t-shirt is calling me out from its drawer. Maybe that's why when I saw this blouse on the already mentioned Radio Market I took off immediatly my wallet and bought it. I don't regret that action at all and I think that without that blouse, this photoshoot wouldn't be as magical as it is for me.
