jueves, 25 de septiembre de 2014

lunes, 22 de septiembre de 2014

WINTOUR IS COMING (PART I.)

Tal y como demostró la reveladora realidad reflejada en "El Diablo viste de Prada", en muchas ocasiones aunque el tema central de un espacio sea "la moda", terminas viendo de todo menos la moda misma. Ese fenómeno puede aplicarse también a las grandes bloggers de hoy en día, invitadas por los propios diseñadores a hacer acto de presencia en sus desfiles... ¿pero para prestar atención a sus diseños o para estar todo el jodido día pegada al móvil con Instagram abierto? Porque en las Semanas de la Moda, los posts que dichas bloggers enseñan orgullosas se centran en todo excepto en los propios desfiles, que pasan tristemente desapercibidos, y me hacen pensar que el único interés que tienen por el desfile al que acuden es poder llevar esa velada un "total look" de la firma. Por eso, durante estos días no sé si apodarlas a todas ellas "Cenicienta" y, también por eso, he decidido recopilar mis diseños favoritos de varias firmas para hacer aquí una síntesis a mi manera de lo que fue, para mí, lo más salientable, por ahora, de estas Semanas de la Moda. 

« F E N D I » 

miércoles, 17 de septiembre de 2014

THE SUN, THE TREES.

« Mama, wipe the blood from my face: I'm sick and tired of the war. »

Cerré la puerta de casa sin prejuicios y ni miré mi reflejo en el espejo del ascensor. Recuerdo que era un día lluvioso y no llevaba paraguas. Me mojé antes de llegar a la parada del autobús, donde siete u ocho personas compartían por tres minutos, según la pantalla informativa situada en la calzada, el mismo futuro que yo. Algunos, en su afán de no importunar a sus prójimos, ya sostenían en las manos las monedas, o bien la tarjeta, necesaria para pagar por llegar a su destino. Siguiendo la tendencia humana que nos hace encariñarnos con las costumbres, encontré vacío el sitio de siempre y en él me senté. Olía a Deshumanización y Monotonía, la misma que se reflejaba en la cara de todos aquellos que me rodeaban. Escondí la nariz en mi bufanda y reconocí el rastro de Objetividad en ella. A partir de entonces y desde esa esquina empecé a mirar a mi alrededor, en busca de unos ojos que me dijesen sin palabras que no estaba todo perdido en la búsqueda de humanidad en el transporte público, pero nadie miraba algo que no fuesen sus zapatos, sus apuntes o por la ventana. A nadie le importaba nadie salvo sí mismo. Entonces se subió al autobús una madre con su hijo, sentándose la curiosa pareja enfrente de mí. El niño iba vestido con Inocencia, la misma que reflejaban sus ojos cuando me miró y, antes de sentarse con sus pies colgando, me dio los buenos días. Me sorprendí de que me hubiese sorprendido un gesto tan simple como aquel: dar los buenos días. Nadie que no fuesen profesores o compañeros de clase me daban los buenos días entre semana, ni siquiera aquellas personas que pasaban delante o detrás de mí en la pequeña fila para subir al autobús. ¿Por qué unas palabras tan fáciles de ejecutar no salen con facilidad de las personas? ¿Por qué nos envolvemos cada mañana con Indiferencia y Egoísmo, y lo acarreamos a lo largo de toda nuestra vida salvo cuando somos niños? ¿Se trata de un sentido del individualismo sumamente desarrollado o de una deshumanización aplastante que nos carcome a diario en cada portal, en cada esquina, en cada habitación? 

Los humanos nos hemos olvidado de dar las gracias, de pedir disculpas, de dar los buenos días, de dejar pasar ante nosotros a alguien con menos cosas que nosotros en la cola de supermercado, y hasta nos hemos olvidado de sonreír. Quizás porque hemos perdido la capacidad de recordar la educación que recibimos desde niños, o quizás porque este mundo nos está destruyendo como seres humanos hasta convertirnos en animales que sólo saben mirar la pantalla de sus móviles, las puntas de sus zapatos o a más personas deshumanizadas a través de la ventana de un autobús.