jueves, 13 de noviembre de 2014

EUGÉNIE | POR LEI DIVAT.

No sin cierto retraso (no sólo temporal, en mi caso) actualizo para enseñaros al fin uno de los dos proyectos que realicé en mi visita fugaz a Madrid: un fashion film que rodé con Leire Garmendia (podéis echar un vistazo a su blog haciendo click aquí) una tarde y completamente a contrarreloj. 

Cuando Leire me propuso rodar dicho fashion film, pues está empezando a dedicar su tiempo a ellos, las ganas de participar eran exactamente iguales que mi miedo a no ser capaz de ponerme en movimiento delante de una cámara, cosa que nunca había hecho antes fuera de las cuatro paredes de mi habitación. Por suerte, Leire resultó ser una persona encantadora, que me hizo sentir como en casa delante de su objetivo y que demostró con creces su inmenso talento en menos de tres minutos, en los cuales se me va danzando y coleando por el centro de Madrid y por el Retiro. 

El fashion film, pese a estar orientado hacia la estética y la moda (tal y como dice su nombre) pretende contar una especie de historia, es decir, tiene significado. En él, tanto Leire como yo pretendimos reflejar la alienación respecto a la sociedad y el sentimiento de soledad. Y bueno, sin más dilación, ¡aquí lo tenéis!:


s u n g l a s s e s - SHADESTATION. |•| t u n i c & c r e e p e r s - H&M. |•| t o p - STRADIVARIUS
|•| s k i r t - SECOND HAND.


viernes, 7 de noviembre de 2014

NOTHING TO GAIN | NOTHING TO LOSE.

« Silent my voice, I've got no choice, all the world I've seen before me passing by. »

Padezco el síndrome del ajedrez desordenado, mirando a ambos lados en busca de un entorno conocido, chocando de frente con un obstáculo insalvable. Las reglas no existen, nadie se ha tomado tiempo para escribirlas: la improvisación es la única táctica de supervivencia. Me deslizo en todas direcciones, siguiendo un ritmo frenético que descompone mi esencia en mil haces de luz fosforescente, enfrentándome a un enemigo tan desconocido como mi propio alrededor que me extasia cuando intento agotarlo, pudiendo conmigo. 

Padezco el síndrome del ajedrez desordenado, me bajo los pantalones y, al hacerlo, se me inclina la corona, pero noto las espinas en mis sienes, raspando. He sacrificado a mi propio Rey sin preguntarme cómo podría controlar a los peones, y mis caballos han huido desde que vieron miedo en mis ojos, así que me enfrento sola a una muchedumbre hambrienta que en su afán por avanzar se destruye a sí misma, me destruye a mí misma. 

Padezco el síndrome del ajedrez desordenado, no sé diferenciar el suelo que pisan mis pies y, como arenas movedizas, cuanto mayores son los intentos por avanzar, por salir, por aullar; peor es el resultado. Y aquí me quedo, con mi corona de espinas. Quieta. Buscando ayuda en un frente tan despiadado como el que acecha desde el otro lado del tablero, pero mucho más cerca. Viendo a mis torres derrumbarse, sintiendo los cascotes de piedra golpear mis pies. Sin moverme. Perdiendo una batalla que prometí ganar. 

viernes, 24 de octubre de 2014

¿QUÉ PENSARÍA KIKI DE MONTPARNASSE DE LAS MUJERES DE HOY EN DÍA?


Infinidad de sensaciones se agolpan bajo mi piel, pugnando ser cada una de ellas la primera en salir para plagar con su esencia las líneas que quiero escribir. Son tantas sensaciones y la gran mayoría tan opuestas entre sí, que he considerado necesario dividirlas en dos grupos: la más profunda admiración y el más irreverente asco.